Comienzos

Cuando Calamaro cumplió 8 años pidió de regalo un Bandoneón (parecido al acordeón), y más tarde un tambor, después de golpear los parches en casa de unos vecinos en el casco antiguo de Buenos Aires en el barrio antiguo de Once. A los 10 años, componía su primera canción “La chica del paraguas” y a los 13 y ya pasado el tiempo, se fue volcando a la guitarra eléctrica y al piano, el instrumento donde muestra mayor fluidez y versatilidad después de aprender a tocarlo junto a su maestro Oswaldo Calo.

Años después, pescando tiburones en Uruguay, Calamaro escuchó su primera oferta de trabajo, un grupo musical, que ya en sus horas bajas necesitaba un reemplazo en los teclados, y fue entonces cuando Calamaro salió a las carreteras por primera vez. Tejió su futuro propio, y fue a una audición para entrar en el grupo Raíces, al que fue recomendado por el mismo Sergio Makaroff, y entre los gritos del Mundial de fútbol, los tambores del candombé y luego de incluso haber actuado en un corto cinematográfico, dio sus primeros pasos en el Latin Jazz y fue detenido por la policía de la dictadura. Calamaro debutó oficialmente como músico con el disco de éste grupo: B.O.V. Dombe en el año de 1978, junto a ellos adquirió experiencia en vivo y una sencilla pero importante presencia en la escena rockera de aquellos tiempos, donde conseguiría relacionarse con personajes influyentes con los que compartiría éxito y talento posteriormente.

Durante su juventud y habiendo tenido ya experiencia como tecladista, cursó durante poco tiempo su carrera en Derecho para finalmente dedicarse de lleno a la música. Probó suerte con la “Chorizo Colorado Blues Band” que formó con su amigo Augusto “Gringui” Herrera siguiendo después con una agrupación que seguía la linea de The Platters, inclinado un poco por el rock, para así definirse de nuevo junto a Gringui en lo que sería su proyecto “Elmer’s Band” al que se sumaba Eduardo Cano (Posterior Bajista de Los Twist).

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Tocó como músico de sesión para artistas muy variados como los hermanos Makaroff y Julián Petrina, perteneció a la banda progresiva llamada “Trigénimo” e hizo presencia incluso con integrantes de una secta religiosa, y allá donde pudiera sentarse a hacer sonar un teclado. Poco a poco, el joven Andrés se formó íntegramente en un ámbito social muy artístico y fue estructurando su gran personalidad y apertura musical. Héctor Zeta Bosio lo invitó a unirse a una banda local llamada The Morgan, que se transformó posteriormente en Proyecto Erekto cuando se sumó a ellos Gustavo Cerati y que, finalmente, se convertiría tiempo después en lo que se conocería como Soda Stereo, ya sin la presencia de Calamaro, en pleno inicio de la década de los ochenta.

Sin embargo, y gracias a la ayuda de su amigo Alejandro Lerner y de Pipo Lernoud, quienes lo recomendaron como teclista, en los primeros meses del año 1981, Calamaro recibió la llamada que cambiaría su destino: era Miguel Abuelo recién llegado de la isla de Ibiza.

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